Un momento
domingo, 24 de diciembre de 2023
martes, 1 de noviembre de 2022
¿A dónde dirigir nuestros pasos sin que nos duela?
Llega con rapidez el final de esta dura carrera
sin que nos esperen oropeles,
sin que haya más flores que las que aguardan
para ser algún día testigo de nuestra ausencia
No hay bienvenida ni adiós;
solo surcos que horadarán nuestro rostro
para dejar caer la lágrima huérfana
y unas manos temblorosas
que acompañarán la fragilidad de nuestros pasos
¡Cortaron nuestras alas tantas veces!
Aquí paralizados con la voz como bandera
cuando nadie oye y la verdad no importa
Sube y arraiga esa enredadera que oprime
y que acabará con la savia de nuestros días
para ser un átomo en aquella hoja
o aire que respirarán otros
(los que queden, si quedan)
Conseguimos alcanzar la lucidez tras mucho esfuerzo
(ese faro que alumbra nuestras tinieblas)
para dejarnos solos
y poder ver impotentes desde la atalaya
las miserias de este mundo
que parece enloquecer
amenazado por terribles tormentas.
Y aquí estamos sin gloria y con pena
en el duro trance de ver en el país de los ciegos
Se fueron alejando los que amamos
(que no sé si nos amaron)
Y son ahora rescoldo que aviva heridas de un ayer
que no vivimos esperando vivir
y al que no podemos volver
Un tenue trino de un pájaro,
algún brote que no pudo crecer
porque el invierno alcanzó su primavera,
ese mismo cielo que parece imperturbable,
la sal de ese mar que cicatrizó heridas,
un paisaje desolado de un presente que parece sin futuro
(aunque no lo vayamos a ver)
¿A dónde dirigir nuestros pasos sin que nos duela?
viernes, 8 de abril de 2022
¿Quién sobrevivirá?
lunes, 30 de marzo de 2020
Solos sin nadie y sin nada
y lamentos que ahogan
la lluvia que inunda de congoja
y de miedo
y el gris se aposente tras nuestras pestañas y mil voces nos griten
la soledad que mata
las manos que acarician y abrazan
las miradas cómplices
jueves, 21 de noviembre de 2019
Esa Paz que no llega.
viernes, 31 de agosto de 2018
Pobre barquilla tuya.
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| Godella. |
entre peñascos rota,
sin velas desvelada,
y entre las olas sola"
Lope de Vega.
no te recibirán con trompetas celestiales
ni con temibles castigos
solo será la calma
de esa noche sin amanecer
que engullirá tu mar
y tus temores para siempre
la voz callada que escuchaba
la voz que quería saberlo todo
y me agotaba
escondida tanto tiempo
los árboles enormes de las avenidas
las flores de los balcones y parterres...
a respirar la vida a pulmón abierto
a mirar al cielo
se acercaba la muerte despacio
dejándote sin pasos y sin palabras
y afloraron de nuevo tus perjuicios
y te llamaron a la puerta tus miedos
tus renuncias
tu vida perdida
tu fe
tus tabúes
tus contradicciones
dejando a tu pequeña barca sin puerto
navegando al pairo con las velas rotas
por la vida y el tiempo
para al final cerrar los ojos
y dejarme este terrible vacío que me ahoga.




